viernes, 25 de enero de 2008

Posteando en inglés

Debido a que en el idioma inglés hay un público más amplio he decidido postear en ese idioma.

Ver Reason Prostituted.

martes, 8 de enero de 2008

Científicos que creen en Dios

Uno de los mitos ateos es la idea de que la mayoría de los científicos son ateos, y que eso de alguna manera prueba que la ciencia es "atea".

Pues bien, una nueva encuesta revela que más de dos tercios de los científicos creen en Dios.


Ver artículo (en inglés).

jueves, 13 de diciembre de 2007

Definiendo el ateísmo

El ateísmo se define en círculos ateos como la falta de creencia en Dios.

Antes había comentado que esta era una definición moderna que constrastaba con la definición original de ateísmo como negación de la existencia de Dios. La definición clásica de ateísmo llevaría la carga de la prueba y contrastaría con el agnosticismo.

Pues bien, resulta que me he equivocado. Antes de que Thomas Huxley acuñara el término "agnóstico" en 1871 [1], ya había autores ateos que defendían el ateísmo como la falta de creencia en Dios. Por ejemplo, Baron D'Holbach decía en 1771 "Todos los niños son ateos, no tienen una idea de Dios". [2]

J.M. Robertson, autor del primer auto-proclamado periódico ateo en Inglaterra: The Oracle of Reason decía en 1842:

El Oracle siguió el curso lógico de refutar el teísmo, dejando como resultado negativo el ateísmo; no "negó la existencia de Dios", según la absurda terminología de la propaganda religiosa común. Afirmó que Dios era un término para una existencia imaginada por el hombre en términos de su propia personalidad, y que no puede reducirse a una definición razonable. Ni siquiera afirmó que "no hay dioses", sino que insistió que la carga de la prueba respecto a Dios corresponde al teísta, que no podría dar ninguna de acuerdo con sus definiciones. [3]


Sin embargo, Huxley conoció a ateos que él veía como dogmáticos, con plena certeza de la inexistencia de Dios, por lo que la palabra "agnóstico" se hizo muy popular.

Esta falta de creencia en Dios era justificada con base en las contradicciones del concepto de Dios.[4] Consideraban que el concepto de Dios, por ser contradictorio, carecía de significado (meaningless).

Por ejemplo D'Holbach decía:

¿Puede la teología dar a la mente la bendición inefable de concebir aquello que el hombre no es capaz de comprender? ¿Puede procurar a sus agentes la maravillosa facultad de tener ideas precisas de un dios compuesto de muchas cualidades contradictorias? [5]


El historiador Edward Royle también ha descrito el "ateísmo negativo" de Carlile, Southwell, Cooper, Holyoake, y otros ateos del siglo diecinueve:

Lógicamente, este tipo de ateísmo no probaba que no había Dios... Al contrario, Southwell utilizaba la típica estrategia de colocar la carga de la prueba en aquellos que afirmaban la existencia de Dios y Holyoake se consideraba a sí mismo un ateo solo en base a su falta de capacidad de creer lo que las iglesias querían que creyera. Se contentaban con mostrar que el concepto cristiano de lo sobrenatural era carente de sentido, que los argumentos en su favor eran ilógicos, y que los misterios del universo, en la medida que fueran explicables, podrían explicarse en términos materiales. [6]


Aclarado esto, considero que el ateísmo como falta de creencia y el ateísmo no-cognitivista son posturas muy frágiles por las siguientes razones:

El ateísmo como falta de creencia solo es un estado psicológico, no es una posición filosófica, por lo que no tiene nada que ofrecer. Si se quiere justificar racionalmente esa falta de creencia es necesario estudiar diferentes conceptos de Dios y estar al tanto de la argumentación filosófica al respecto, de lo contrario esa falta de creencia se sostiene sobre la ignorancia.

Hay ateos que por su falta de interés en el estudio serio y académico del tema de Dios han adoptado la ignorancia como el resguardo más seguro para su "falta de creencia".

El ateísmo no-cognitivista tiene similares problemas, ya que para no justificarse en la ignorancia tiene que estudiar diferentes conceptos de Dios para determinar si son significativos.

El ateo Michael Martin, en su libro Atheism: A Philosophical Justification aunque trató de utilizar el enfoque no-cognitivista como base, admitió que no hay una teoría del significado que permita afirmar en forma concluyente que el concepto de Dios carezca de significado. [7]

Un resultado irónico para las posturas no-cognitivistas como las de D'Holbach, es que hay teólogos cristianos que están de acuerdo en que el concepto de Dios es problemático, burdo e insuficiente, y que por principio tiene que ser así debido a la grandeza de Dios y a las limitaciones de la mente humana. Si tomamos en serio esta argumentación atea, esto significa que hay prominentes teólogos cristianos que son ateos.


Notas

[1] Entrada en Wikipedia sobre agnosticismo.

[2] Citado en Defining Atheism, artículo de George H. Smith.

[3] Ibid.

[4] Parece ser que estos autores ateos solo conocían el teísmo clásico.

[5] Citado en Defining Atheism.

[6] Ibid.

[7] Positive Atheism and the Meaninglessness of Theism

martes, 20 de noviembre de 2007

No muchos dioses, sino una sola Realidad Divina

Yo digo que ambos somos ateos. Yo simplemente creo en un dios menos que tú. Cuando entiendas por que descartas a todos los otros posibles dioses, entenderas por que yo descarto al tuyo. (Stephen Roberts)


La Importancia de la ReligiónLa mayoría de los seres humanos creen en algún concepto de Dios o son seguidores o simpatizantes de alguna forma de espiritualidad. Esta es una realidad patente que incomoda a muchos ateos, por lo que tratan de minimizarla con artificios retóricos, uno de los cuales es resaltar las diferencias de las doctrinas religiosas, minimizando sus similitudes. La única similitud que se admite en las religiones es que son todas irracionales. [1]

Se dice que al haber diferentes conceptos de Dios, algunos de los cuales son mutuamente excluyentes, es muy improbable que alguno de ellos tengan una contrapartida en la realidad.

Por cada concepto de Dios, tenemos un dios diferente, y hasta los diversos monoteísmos tomados en su conjunto forman un panteón de varios dioses.

Ante esta multitud de dioses no hay razón para creer en ninguno.

Es la estrategia del "divide y vencerás" que produce una extraña forma de razonamiento ateo que resulta fácil de reducir al absurdo.

Si es cierto, como dice el dicho, "que cada cabeza es un mundo", es decir, que cada persona tiene una cosmovisión particular que le es propia; entonces, siguiendo la lógica atea, debería de existir un mundo por cada persona, lo que hace que la posibilidad de que un mundo en particular exista es improbable. De ahí podemos deducir que la posibilidad de que exista un mundo real es muy baja.

De manera que con la lógica con la que se niega la existencia de Dios podemos negar toda existencia.

Pongamos un ejemplo de la ciencia:

La física de Aristóteles provee un modelo ontológico del mundo opuesto a la mecánica de Newton, la que a su vez es opuesta a la teoría de la relatividad de Einstein, la que a su vez es opuesta a la mecánica cuántica. Siguiendo el esquema de razonamiento ateo, llegamos a la conclusión de que los fenómenos que tratan de explicar estas teorías no tienen existencia real.

¿Dónde falla el argumento ateo?

En no reconocer que conceptos y modelos mutuamente excluyentes pueden apuntar a una misma realidad subyacente.

Las distintas religiones y formas de espiritualidad pueden ser diferentes intentos humanos por expresar la única e inefable Realidad Divina.


Leer también:



Notas

[1] Por supuesto, se admite que la mayoría de las cosmovisiones ateas son racionales, por contradictorias que sean.

martes, 13 de noviembre de 2007

Dios como Inteligencia y Fundamento Último

Los argumentos tradicionales de la existencia de Dios, aunque no cumplan con su cometido de probar Su existencia, al menos nos ayudan a formarnos un concepto sobre Él.

Tal es el caso del argumento teleológico o de diseño, y del argumento cosmológico, que al complementarse entre sí nos dan una idea de lo que debemos entender por Dios.

El argumento teleológico se puede entender como una analogía entre las cosas que crea el ser humano y las cosas que existen en la naturaleza. La facultad que le permite al ser humano ser creativo es la inteligencia. El argumento teleológico nos dice que debe haber algo análogo a la inteligencia humana que haya creado las cosas que existen en la naturaleza.

El argumento cosmológico se basa en la idea de que todo tiene una causa, razón de ser o explicación, aunque no la conozcamos. En base a este principio, se llega a la conclusión de que todo lo que existe tiene una explicación última, la cual es el fundamento de la realidad.

Si identificamos esta explicación última del argumento cosmológico con la inteligencia creadora del argumento teleológico, llegamos a la conclusión de que el fundamento último de la realidad es al menos racional. Esto es Dios: el principio unificador de la realidad.

Pero existe el peligro de hacer una analogía muy simplista. Si debe de haber algo análogo a la inteligencia del ser humano que haya creado todo lo que existe, no podemos concluir que Dios es muy parecido al ser humano. Al contrario, por ser Dios el fundamento último de la realidad, debe de haber un abismo entre el Ser de Dios, que es fuente de toda existencia, y el ser humano. Este es un abismo que no podemos sondear.

Por eso Paul Tillich tenía razón al afirmar que no podemos ni siquiera decir que Dios es persona, pero al ser el fundamento de toda existencia personal no puede ser menos que persona. Dios no puede ser menos que racional.

Leer también:

jueves, 25 de octubre de 2007

Panteísmo y Ateísmo

El Gran Cañon y un arco iris.No es necesario pensar en el Ser Supremo como un dios personal. El panteísmo afirma que el Universo es Dios, que Dios es todo lo que existe.

Esto no quiere decir que se considere que el Dios del teísmo sea equivalente al Universo, ya que eso sería un absurdo, por que el teísmo distingue claramente el Creador de la Creación.

Concepciones panteístas las encontramos por doquier en las religiones orientales.

En la tradición occidental, Baruch Spinoza fue el filosófo que se destacó por defender el panteísmo. El panteísmo de Spinoza era un monismo de una sola sustancia y muchos atributos. Él creía en una especie de alma pre-ordenadora que se "suicidó" al crear la materia. Pero la materia de Spinoza es diferente de la materia del materialismo, ya que si bien es correcto decir que para él cree en una divinidad naturalizada (Deus sirve natura), esto es equivalente a decir que creía en una naturaleza divinizada. [1]

Hay quienes consideran que el Universo es una especie de ser vivo.

Pero el panteísmo que me interesa, y que puede interesar a los ateos, es el panteísmo naturalista, al que algunos llaman panteísmo científico, al cual considero un oximóron.

El panteísmo naturalista se basa en la sensación de asombro y deleite que produce la contemplación de la naturaleza en muchas personas para afirmar que el Universo es divino.

Cuando nosotros decimos EL UNIVERSO ES DIVINO no hablamos de un Ser sobrenatural. Hablamos de la manera de como nuestros sentidos y nuestras emociones nos fuerzan a responder ante el poder y misterio abrumador que nos rodea. [2]


Incluso hay autores conocidos por su ateísmo ó agnosticismo que comparten esa sensación de asombro ante la naturaleza.

Carl Sagan decía:

Una religión, vieja o nueva, que haga hincapié en la magnificencia del universo, tal como es revelado por la ciencia moderna, podrá ser capaz de sacar a la luz reservas de reverencia y asombro raramente tocadas por los credos tradicionales. Tarde o temprano tal religión emergerá. [3]


Es de notar el caso del anti-teísta radical Richard Dawkins:

"No creo que ellos sean más anti-religiosos que yo" dice Richard Dawkins. "Y aún así existen objetos y ocasiones que invocan en mí un profundo sentido de lo sagrado." El llega a describir el ser movido hasta las lágrimas en la presencia de grandiosos fósiles de la paleo-antropología en Kenia o del "estrato de tiempo geológico que se presenta ante tí" en el Gran Cañón.

"La mente humana es lo suficientemente grande e imaginativa para ser poéticamente movida por la gran extensión de las eras geológicas representadas en las rocas entre las que te paras. Por eso es que sientes asombro. Por eso sientes como si estuvieras atravesando una experiencia religiosa."

Simon Blackburn se hace eco del asombro de Dawkins. "A pesar de ser ateo, encuentro muchas cosas que suscitan un sentido de lo sagrado en mí. Obras de arte o música, sublimes espectáculos en la naturaleza, los cielos estrellados arriba y la ley moral adentro, las calaveras humanas más antiguas de Kenia ó el bebé más nuevo en la guardería, pueden ser todos apropiados objetos de diferentes clases de asombro y reverencia." [4]


Hay quienes no entienden el panteísmo y lo descartan livianamente, como lo hacía Schopenhauer, debido a que consideran superfluo identificar a la Naturaleza con Dios. Sin embargo, los panteístas no consideran que su afirmación de que el Universo es divino sea superflua, ya que el atributo de divino sí tiene un significado claro y distinto.

Otros enseñan que el panteísmo y ateísmo son compatibles (como este señor) basados en una definición del ateísmo como negación del teísmo. Sin embargo, tal definición de ateísmo es una expresión de un provincialismo cultural que ve la religión desde el punto de vista de un cristianismo occidental tradicional, y no toma en cuenta otras concepciones más amplias de la espiritualidad y la experiencia de lo sagrado y lo divino.

Opino que hay ateos que deberían de dejar de identificarse como tales y pronunciarse a favor del panteísmo.


Ver también:



Notas

[1] Ver éste y éste comentario de Irich en "Razón Atea".

[2] Panteísmo científico: ¿Eres panteísta?

[3] Citado en Atheism and pantheism: religious atheists

[4] Citado en Shock and Awe.

lunes, 22 de octubre de 2007

Teología del Proceso y Teísmo Abierto

El concepto de Dios perfilado en el argumento ontológico de San Anselmo es el de un ser distante e impasible: incapaz de experimentar sorpresa alguna, incapaz de conmoverse, incapaz de arriesgar nada.

Tenía razón Pascal al desdeñar este concepto filosófico de Dios y optar por una fe bíblica.

Este teísmo filosófico no resulta compatible con el teísmo práctico que viven los creyentes de la religión cristiana.

Con el simple hecho de orar se busca influenciar a Dios, pero tratar de influenciar a Dios carece de sentido cuando se lo concibe como el Absoluto.

No es de extrañar, pues, que muchos creyentes de piedad ortodoxa busquen reformular su fe para entenderla de una manera más abierta y existencial. El enfoque teológico en las relaciones humanas nos impulsa a rechazar el concepto de un dios frío y distante, encerrado en su infinitud.

Teología del Proceso

Fueron Whitehead y Hartshorne los que se encargaron de darle un marco conceptual filosófico a un teísmo más bíblico y práctico (Whitehead fue co-autor con Bertrand Russell del libro Principia Mathematica).

Según estos autores, Dios ya no es trascendente al tiempo, como se lo entiende en el teísmo clásico. Al menos desde la creación forma parte del devenir universal. Y ya que el futuro no está determinado, carece de un conocimiento completo de lo que va a suceder. Dios tendría un conocimiento de distintos escenarios posibles, pero no puede estar seguro de cual se actualizará.

Esto no menguaría en nada el concepto de suprema sapiencia de Dios, ya que no es razonable esperar que Dios tenga un conocimiento de lo que todavía no existe.

Teísmo abierto

Un enfoque similar, pero menos filosófico, es el del Teísmo Abierto, que ha sido aceptado por autores evangélicos.

En esta concepción, Dios no tiene una limitación intrínseca de conocer el futuro, sino que ha limitado su propio poder para relacionarse con los seres humanos.

El teísmo abierto resuelve paradojas como el problema del mal, y la contradicción del libre albedrío con la omnisciencia. Su principal ventaja es que hace que la oración tenga sentido.

Los críticos de la Teología del Proceso y del Teísmo Abierto responden que con estas concepciones se le quita la gloria a Dios.

Creo que a fin de cuentas, la elección entre estas formas más humanistas del teísmo y el teísmo clásico depende de juicios de valor.

Por un lado hay quienes valoran más el poder como atributo supremo, y por otro lado hay quienes valoran un enfoque más humano y relacional.

Un ejemplo conmovedor de esto último es el artículo: A Friend's Love: Why Process Theology Matters.

Desde el punto de vista evangélico y de teísmo abierto es destacable el libro Disappointment with God de Philip Yancey. (Recomiendo esta crítica calvinista del teísmo abierto de Yancey).


Leer también: